Profil de Miguel:.__мїğυεℓ__.:PhotosBlogListesPlus Outils Aide
Colores  
Photo 1 sur 33
La liste est vide.
16 août

Fruta amarga

¡Corazón!
En aquella noche larga
maduró la fruta amarga
de esta enorme soledad.
¡Corazón!
¿En las nubes de qué cielo
la tristeza de tu vuelo
sin consuelo vagará?

Bien lo se...
¡Aquel frío alucinante
de un instante, me cegó!
Fue en un viento de locura,
sin ternura, sin perdón.
Fue en el grito enronquecido
de un amor enloquecido
de dolor.

Eras la luz de sol
y la canción feliz
y la llovizna gris
en mi ventana.
Eras remanso fiel
y duende soñador
y jazminero en flor
y eras mañana.
Suave murmullo...
Viento de loma...
Cálido arrullo de la paloma.
Ya no serás jamás aroma de rosal,
frescor de manantial en mi destino.
Sólo serás la voz que me haga recordar
que en un instante atroz te hice llorar.

¡Ya no estás!
Y el recuerdo es un espejo
que refleja desde lejos
tu tristeza y mi maldad.
¡Ya no estas!
Y tu ausencia que se alarga
tiene gusto a fruta amarga,
a castigo y soledad.
¡Corazón!
Una nube puso un velo
sobre el cielo de los dos.
Y una nube solamente
de repente me perdió.
¡Una nube sin sentido,
sin clemencia, sin olvido,
sin perdón!
 
Homero Manzi.
2 juillet

Mi piaci quando taci

Mi piaci quando taci perché sei come assente, e mi ascolti da lontano, e la mia voce non ti tocca. Sembra che si siano dileguati i tuoi occhi e che un bacio ti abbia chiuso la bocca.

Siccome ogni cosa è piena della mia anima tu emergi dalle cose, piena dell'anima mia. Farfalla di sogno, assomigli alla mia anima, e assomigli alla parola malinconia.

Mi piaci quando taci e sei come distante. Sembri lamentarti, farfalla che tuba. E mi ascolti da lontano e la mia voce non ti giunge: lascia che io taccia con il silenzio tuo.

Lascia che ti parli anche con il tuo silenzio chiaro come una lampada, semplice come un anello. Sei come la notte, silenziosa e stellata. Il tuo silenzio è di stella, così lontano e semplice.

Mi piaci quando taci perché sei come assente. Distante e dolorosa come se fossi morta. Poi basta una parola, un sorriso.

E sono felice, felice che non sia vero.

 

Pablo Neruda

2 décembre

De la tristeza.

Entre las muchas enfermedades contagiosas, es quizás la tristeza la más selectiva, pero la de mayor alcance.  Pareciera atacar con preferencia a los Saúdes, aunque en realidad se esconde sin síntoma alguno en casi todas las personas (hay quienes dirían en todas) al menos una vez en la vida.
Suele suceder que una persona que evidencia sintomas (aún desde los más mínimos) contagie agudamente a otra.  Esto es aún más evidente cuando la segunda persona, el receptor, siente algún tipo de preocupación por la primera, el portador.  No es poco común que este efecto se de aún a distancia, en especial en casos en que el sentimiento del receptor por el portador se involucra.
Sucede, también, que tras adquirir dicha enfermedad las personas escriban sinsentidos, textos aburridos y aletargados, futilidades y, en general, lo que luega darán en llamar estupideces.  Muchos de tales textos sirven como una vía de escape, a fin de no contagiar a más personas con los síntomas, o a fin de acortar la duración de la enfermedad dentro del cuerpo.
 
4 octobre

Nova terra

Las lágrimas se hicieron fuertes, los llantos quebraron mis reclamos, socavaron mis lamentos hasta el fondo de algún , reclamaron conjugar segundas personas en todas las formas verbales del tiempo presente, reclamaron no olvidar en el pasado el tiempo futuro, te amo, te extraño, te miro, te busco, te abrazo, besando, recordando, siendo feliz, haciendo feliz, viviré, soñaré, moriré a tu lado.  Los recuerdos inundaron al secreto rincón de mi pensamiento que reservo para el presente, se colaron por los valles del futuro navegando en contracorriente.  Las miradas se ocultaron, mientras esperaban que escuchara el reclamo de mi alma, pacientemente.  Mi mano insegura duda al escribir; mi mirada rígida busca líneas ya escritas, por miedo a que se escriban nuevas sin coherencia.  Escribiendo, adorando.  Los sonidos de siempre abarcan el fondo del silencio, casi fundiéndose con él.  La noche se cubre con pudor tras la cortina.  Las letras se apiñan por miedo al borde de la hoja, igual que los recuerdos se apiñan por miedo a ser presente, o futuro.  El lápiz corre tras el espacio vacío, como queriendo inundarlo por siempre; también yo he corrido por espacios vacíos queriendo inundarlos por siempre, solo que nunca llegué a inundarlos de forma tan definitiva, solo que nunca estuvieron realmente vacíos, solo estuvieron desconocidos.  Recorrido, explorado.  Seré.  La hoja blanca pareciera también reclamarme por ignorar de forma caprichosa aquellas formas verbales que te incluyen de forma implícita, pide a gritos que te escriba, que te piense, que te ame, que te jure presentes infinitos que se extienden más allá de cualquier futuro, y en cierto modo le doy gusto, de alguna manera te pienso, te escribo, te amo de alguna manera secreta que solo tú y yo conocemos, pero que solo yo recuerdo.  Tu ausencia, tu rostro, tu piel.  No te escribiré sin un motivo, busquemos pues alguno.  Se han acabado los futuros que me incluyen y te incluyen, se han perdido nuestros pasados remotos en algún pasado próximo, se fugan juntos entre cartas archivadas y olvidos finamente catalogados, que remite un olvidante a quien quiera leer sueños desconocidos.  Las líneas se estrechan y aún no encuentro nuestro tiempo.  Pensarte, olvidaré jamás.  El infinitivo se ha ido, lo vi fugarse tras la esperanza, o alguna otra mentira bien contada.  El gerundio se esconde tras el presente agotado, juntos se rinden.  Se han acabado uno a uno los condicionales.  Intentando.  Busquemos pues espacio, ya que el tiempo es tan esquivo.

El aquí se niega, mientras no está el ahora.  El allí se hace difuso, las referencias te incluyen, o incluyen a alguien más; y ni tú ni nadie acepta detenerse a esperarlo.  El allá se hace lejano, juega a ser futuro, muere en el intento.  Entregando, muriendo, deseando.  Donde sea, parece aceptar ser cómplice de mis letras errantes, donde sea.  Donde sea abrazo tu cuerpo frío, en cualquier lugar moriré por ti, he soñado tu sombra tras de mí, recordando tu calor, vivir entre tus sueños.  El lenguaje se niega a cooperar, tendré que inventar verbos capaces de ignorar el tiempo, que apenas rocen el presente con mirada ausente.  Los verbos son esquivos, tendré que usar otras palabras.  La ausencia de tus besos, tras labios deseosos de otros labios, quebrantadores de pensamientos diferentes, lejanos de ti.  Los sentidos exploradores de caminos cercanos a tu cuerpo, miradores de miradas, opresores de libertades ignorantes de ti.  Los olvidos soñadores de tu cuerpo, disipadores de amaneceres, disipados por atardeceres, saboteadores de anocheceres, presencia inolvidable, recalcitrante y constante en luneceres.  Mi presencia se hace infinita nuevamente.  Olvidando, dormiré.  Mi ausentología de ti se hace difusa.  Mi ausentografía de ti pierde el rumbo, en especial upa, tras perfluye.  La historia de tu ausencia culmina allí, donde lunó.